Sería exagerado comparar esta parada con la de las escuelas de samba en el Carnaval de Río, pero el desfile tradicional del Oktoberfest está entre los más grandes del mundo y, este año, el sol brilló tanto como en la ciudad brasileña. De ahí que el primer fin de semana del Oktoberfest 2013 haya atraído a 150.000 personas más que el del Oktoberfest 2012; el año pasado, sólo 850.000 almas se acercaron a la fiesta de la cerveza en su primer día a pesar de la lluvia. Los organizadores cuentan con 6 millones de visitantes de aquí al 6 de octubre.
Y si el tiempo se sigue portando tan benévolamente –los pronósticos hablan de sol y temperaturas por encima de 20 grados hasta el miércoles (25.9.2013)–, puede que esas expectativas sean superadas. Cabe intuir que la mayoría de los políticos alemanes hubiera preferido viajar a Múnich y disfrutar de la jovial atmósfera que se respira en el Oktoberfest, pero las elecciones generales de este 22 de septiembre los obligaron a encuartelarse en el nublado Berlín. De su suerte se sabe poco porque en el Oktoberfest está prohibido hablar de política.


El alcohol, de alto grado
De fútbol, en cambio, se discute apasionadamente bajo los influjos de un licor cuya graduación alcohólica es mayor que la de la cerveza vendida fuera de los entoldados del Oktoberfest. Por fortuna para los bávaros, el FC Bayern recuperó su soberanía en la Bundesliga justo a tiempo para celebrarlo. Pep Guardiola, entrenador del equipo, también está de plácemes: la prensa especializada comenta que en la reciente victoria del Bayern sobre el FC Schalke –nada menos que 4 a 0– se puede ver, por fin, la huella del catalán.
Es poco probable que el balompié haya propiciado la primera riña del Oktoberfest, pero, ¿quién necesita excusas para pelear cuando se está ebrio? El primer intercambio violento de jarras de cervezas ocurrió tres horas después de que comenzara el festín. Sus protagonistas: un neerlandés de 28 años y un estadounidense de 49. 49 fue el número de intoxicaciones alcohólicas registradas en la primera jornada. “Gajes del oficio”, comentaron los auxiliares sanitarios, no los intoxicados.


¡Que viva el Oktoberfest!
Aunque este es el 180º Oktoberfest, la tradición de celebrarlo data de hace 203 años. En veintitrés ocasiones distintas, un puñado de epidemias, guerras y crisis inflacionarias impidió que el evento se celebrara. La primera gran fiesta, a la que todos los muniqueses fueron invitados, tuvo lugar el 12 de octubre de 1810 con motivo del matrimonio del príncipe Ludwig –coronado más tarde como rey Ludwig I de Baviera– y la princesa Teresa de Sajonia-Hildburghausen.
El Oktoberfest no tardó en cumplir su objetivo original: contribuir a acercar a las poblaciones de Franconia y Suabia. Hoy por hoy, el festín de la cerveza trasciende esa misión y hermana a personas provenientes de los países más disímiles… mientras dure el efecto embriagador del alcohol.