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    1. #1
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      Angry Politicamente Incorrecto = Estupidadamente Correcto

      Un graffiti político pintado en la blanca pared que cerca mi casa, me pareció motivación suficiente, para olvidarme de la síntesis, sin guardarme nada. Pero en el fondo, como siempre queda mucho mas ...





      En política, cualquier posible opinión es estúpida pues nos hace quedar como idiotas, inevitablemente. Una trampa incluso hasta para las personas más inteligentes, premisa demostrable aun asumiendo lo opuesto. Lo único rescatable; lo admirable de la valentía de los idiotas.


      Es proverbial “Por qué no te callas”, del rey español Juan Carlos, quien desconoce los fundamentos de la política porque es una figura decorativa. Fundamentos que incluyen el arte de pasarse horas hablando sin decir nada, gesticulando y “moviendo” palabras como acto de prestidigitación para confundir a las masas manivacías de pensamiento crítico.





      Nada mas incomodo que una postura política. No por ello deja de ser la política una materia seria, (al menos los son sus consecuencias), pues requiere pensar y no opinar. La política es de hecho la forma mas decadente y aberrante de la filosofía. La gente, sin embargo, se apasiona por la política, ataca y defiende posturas y no ideas con fervor deportivo, mientras que al análisis intelectual se lo deja para el fútbol. Una desafortunada inversión.


      Pero convenientemente ¿y/o? lamentablemente, "política" y "gobierno" van de la mano. La política es aquella filosofía que sostiene que el ser humano debe ser gobernado. Por tal motivo fundamental diría a cualquiera que me diga que "todo es política", sin mala fe, que merece que se le diga estúpido. Quienquiera que desee ser gobernado es un estúpido, pues es incapaz de gobernarse a sí mismo; para eso es vital la educación libre y no la idiotización ideológica, para que nadie te gobierne a su antojo. Tan desgraciado el que simplemente tropieza y masculla un improperio, como lo es el idiota, que busca el precipicio y salta para pedirle favores al fondo.






      Al mismo tiempo, los que desean gobernar a los demás también lo son, con o sin buenas intenciones, con o sin buenas herramientas para hacerlo. Aunque siempre se puede intentar elegir la menos peor (ya que no hay mejor) forma de someterse a las decisiones ajenas, y dado que parece no haber otro camino a la vista, repasemos cómo se piensa en el mundo de la política democrática..., según las mas deslumbrantes frases de personas que deciden el destino de la especie humana. Podríamos decir que son ó han sido en su contexto, políticamente correctas?. En general, la mayoría de estas frases sometidas a juicio, son inapelablemente "¡falacias!”. De hecho, es muy probable que si la gente supiera distinguir las falacias, no existiese la política. Éstas, cuando se usan con propósito, son las riendas que guían a un pueblo ignorante hacia una ignorancia mayor, y que nos hacen pensar (si ejercitamos el cerebro) que cualquier semejanza con la estupidez es pura desgracia.





      Veamos, por ejemplo ...



      La actual mandataria argentina, Cristina Fernández de Kirchner justificó una represión armada contra el pueblo argumentando que, de otro modo, la gente se hubiese quejado de que había poca represión. Sin discusión, esto es un dedo apuntando hacia la misma piedra con la que tropezamos eternamente: la estupidez humana. Así se deduce cómo se piensa según cómo habla y con suerte, nos acercaremos a predecir también cómo actuará si sabemos cómo piensa.


      El expresidente argentino Carlos Menem mira el estado de su pueblo y proclama “Estamos mal, pero vamos bien”, lo cual puede ser cierto pero esconde una profunda disonancia cognitiva; “Estábamos frente al abismo, pero dimos un gran paso adelante”, haciendo gala de sus inmejorables características como representante de un pueblo que no sabe razonar y se guía por la pasión del ciego que corre para encontrar la luz.


      El presidente de Estonia, Lennart Meri, dijo ante una situación profundamente angustiante: “Nuestra situación es una mierda, pero es el fertilizante de nuestro futuro”. Eso es optimismo puro y bruto, malo es sin embargo, darle más importancia al futuro que al presente.


      Viktor Chernomyrdin, expresidente ruso, tuvo un similar exceso de optimismo pero mirando hacia atrás: “Nos esperaba lo mejor, pero resultó como de costumbre”. Confesión de incompetencia de su subconsciente: la democracia no funciona muy bien.


      El error es del pueblo”, sentenciaría , universalizando la declaración de un político de Tanzania, Edwin Mashayo: “Algunas personas se vuelven líderes por error”, error nuestro, claro. Lo dijo el vicepresidente norteamericano Hubert H. Humphrey: “Errar es humano. Culpar a otro es política”, somos los peones quienes sostenemos sobre nosotros el tablero donde los reyes zigzaguean.


      Pueril sabiduría del primer ministro belga Jean-Luc Dehaene: “Sólo hay que resolver los problemas cuando se producen”; para esto no se requiere gobierno, sólo acción popular, pero sin llegar al extremo de ponerse a fabricar mangueras justo cuando comienza un incendio; con ese método, es fácil después decir: “Yo no sabía nada”, como argumentó cierta vez el presidente de Brasil, Lula da Silva, con respecto a su trabajo.


      Los menos estúpidos dirán de su fulano predilecto: “sé que tiene cosas malas, pero ¡mira las buenas!”, cuando son precisamente las malas las que hay que meditar, o, peor aún: “pero es mejor que mengano”, como si sus balanzas morales pesaran algo etéreo. A un político habría que medirlo por sus peores disculpas, ya que revelan su culpabilidad, es decir, su ineptitud.





      Palabras del primer ministro canadiense Pierre Trudeau: “Me han insultado peor mejores personas”, respondiéndole a Richard Nixon (quien no era un mejor ejemplo de lucidez). Sus acciones frecuentemente eran eco de confesiones encubiertas como esta: “Si el presidente lo hace, no es ilegal”. Para que discutir algo entonces?. Así es como nos fuerzan a querer el gobierno que se tiene en vez del que se quiere, en forma mágica se dice que un Estado puede y debe solucionar todos los problemas, cuando no es remotamente cierta ninguna de las dos cosas. La verdad es otra, en palabras de Ronald Reagan: “El gobierno no es la solución del problema, el gobierno es el problema”.


      No es política en general (mucho menos la partidista), sino las fallas de la razón allí donde más daño hacen, quienquiera que las cometa, las razones de convertir el fanatismo en ideal. Como se puede puede estar en desacuerdo con semejante frase en blanco?, del expresidente de Colombia, Julio César Turbay Ayala: “Yo no estoy a favor ni en contra, sino todo lo contrario”.


      No es fácil presidir una nación, aun haciéndolo mal; mucho estrés para el bienestar mental, demasiadas erratas, en especial cuando se fuerza a la voluntad a querer ser reflejo de honestidad. Ilustremos volviendo a la elocuencia del mencionado colombiano: “Tenemos que reducir la corrupción a sus justas proporciones”, dijo. Un ejemplo de honestidad, aunque no afirma que se debe abstenerse de robar. Porque aunque se trate por error, no puede existir un gobierno sin corrupción, porque ella es la piedra fundacional de la política, que es el arte de corromper la idea opuesta (o del opositor) acerca de cómo gobernar al pueblo para que subsista la propia.





      Exigir políticos honestos, es no saber lo que estamos pidiendo. La honestidad no es bien vista entre los políticos porque la verdad nunca les es provechosa. Habiendo tantos puntos de vista, sólo lo verosímil triunfa. Por ello utilizan un sistema de "representación conveniente" de la verdad, como lo confirmó el primer ministro húngaro Ferenc Gyurcsány: “Yo no mentí. Sólo que no desarrollé cada detalle de la verdad”. Esto es esencial para todo aquél interesado en la política, porque en esta materia cada discurso esconde una verdad en la mentira y una mentira en la verdad.


      Puede entenderse mejor el punto si se analiza la frase del funcionario argentino Luis Barrionuevo: “Tenemos que dejar de robar por al menos dos años”. Eso es sinceridad, pero de la falsa, forzada por las circunstancias, una confesión que brota como las lágrimas. ¿Les suena cuando un político afirma necesitar “100 días” ó “dos años” mas? ¿Qué otra cosa puede hacer el pescador cuando ve que ya no quedan peces en el mar? Pedir revela un concienzudo análisis del tiempo que podría sobrevivir una democracia sin robar. Nótese que el mismo orador dijo que “Nadie se hizo rico trabajando”. Es decir, como pretender que se deje de robar para siempre...


      Afirmo entonces que se puede ser totalmente honesto en política cuando se es estúpido, obrando o hablando en perjuicio de uno mismo. Así lo expresó el canadiense Bill Vander Zalm: “Si hay una cosa de la que se me puede acusar, es de estupidez” quizás quiso decir, que no fue lo suficientemente astuto como para perjudicar a los demás sin perjudicarse también a sí mismo.


      Entre el Yo y Los Demás, se equilibran el Beneficio vs. Perjuicio de propios o ajenos donde conviven, Negligencia y Maldad en una dirección, así como Estupidez e Inteligencia en otra dirección, diametralmente opuestas.


      En política, hay razones para ser deshonesto: una de ellas es cuando se quiere hacer las cosas bien. Ser un político honesto equivale a crearse muchos enemigos, y para querer enemigos hay que ser o un héroe de la honestidad o un prócer de la estupidez. Y ser un prócer, claro, implica un sacrificio frecuentemente mortal (física o profesionalmente). No hay manera de saber el resultado antes de apostar a la honestidad. En cualquier caso, se requieren más testículos u ovarios que los acostumbrados, y hay pocos ejemplos en la Historia reciente. Uno de ellos es el del primer ministro chino Zhu Rongji: “He preparado cien ataúdes. Noventa y nueve para los oficiales corruptos... y uno para mí”.


      A menos que realmente se actúe a favor del pueblo por idealismo, sin importar las consecuencias personales, cosa que tan poco tiene que ver con gobernar como lo es señalar a un pájaro en el cielo y meterlo en una jaula. Lo poco bueno que puede hacer un político es ponerle obstáculos al avance irrefrenable de la corrupción, entorpecerlo levemente; eventualmente, toda suma que pueda aportar se diluirá en la infinita cifra negativa del poder, como una gota de agua en un mar de orina.


      Difícil hablar seriamente sobre política. Quizá por eso toleramos a los idiotas en el poder (ejemplos sobran). Sonreiremos al encontrar contradicciones que suenan cómicas de forma atroz, como el mensaje del alemán Walter Ulbricht: “Nadie tiene la intención de construir un muro”, dicho dos meses antes de elevar el muro de Berlín. Claro que nadie conoce el futuro y cualquiera puede poner sus fichas en el casillero equivocado.


      Estas personas confunden su ausencia de incertidumbre (hija de la incompetencia) con la claridad de la razón del saber que no se sabe. “Yo nunca me equivoco y raramente tengo dudas” ilustró magistralmente Aníbal Cavaco Silva como presidente de Portugal, donde se conjugan en un individuo, tanto las incompetencias del discurso como las del pensamiento y de la acción...


      En tiempos de crisis, deberíamos tener seis meses de dictadura para enderezar las cosas, y luego volver a la democracia” dijo Manuela Ferreira Leite, economista y ministro de educación de ese mismo país. El típico argumento del "podría ser peor", que nada resuelve. Y, si así movió sus labios sin intervención del cerebro, imagínese cómo hubiese actuado.


      No hay mejor pose en política que la inacción. Ya lo dijo el funcionario mexicano Fidel Velázquez: “La política es como las fotos: el que se mueve, no sale”. Al menos no habló tan mal como el presidente de su país, Felipe Calderón (“Haiga sido como haiga sido”). Con la inacción se evita posibles reproches, obligatorios si el pueblo al menos pretende lo que pide. El ciudadano, cede su poder al gobierno y, con él, sus derechos. Luego, al percatarse de la estafa, los reclama nuevamente. Es más iluso (e idiota) la segunda que la primera vez que creyó en ese mecanismo perverso de empeño del poder. El poder no hace devoluciones, por eso es poder: si cediera, perdería fuerza. Tanto más poder obtiene el político cuanto más imposible son las cosas para los demás; son las “baterías” de su “control político”. El poder y el abuso son inseparables: tener un arma no da seguridad; dispararla si lo hace.


      El poder agota sólo a quienes no lo tienen” fueron las palabras del político italiano Giulio Andreotti, la política no se puede ejercer sin poder, como lo ilustra el funcionario mexicano Carlos Hank González: “Un político pobre es un pobre político”... Frase similar a la dicha por el dominicano Joaquín Balaguer: “No hay presos políticos, sino políticos presos”, destacable decir que Balaguer es político y premio Nobel de Literatura, quien también dijo a Juan Carlos I: “Majestad, llevamos quinientos años esperando”, en la primera visita de un Rey de España a América. Cinco siglos y no había pisado su Nuevo Mundo ningún "rey" (símbolo universal de poder cuyo sonido viene del latín de "regis, regir, gobernar").


      Así como el poder corrompe (y visitando a la pobreza sólo la haría más pobre y con mayor ambición), su base puede ser debilitada por la ilustración de la ostentación. No es bueno para él que lo conozcan aquellos a quienes oprime; le conviene ser imaginado como una salvación mística, ya que en el momento en que la gente ve que ha puesto sus necesidades (millones) en sólo un par de humanas manos, y con ello se ha declarado esclava, no puede tolerar la injusticia hija de su propia credulidad. Esta disonancia se aplaca en cada periodo eleccionario, y así el poder subsiste, gracias a la pobreza (en especial, mental).


      Si no hay corrupción, no hay pobreza” dijo el funcionario filipino Benigno Aquino III. Eso lo sabe todo el mundo, especialmente los políticos, los artistas de la corrupción. No hay riqueza suficiente para el poder que le haga desear disminuir la pobreza ajena; la suya se nutre de aquella. Por ejemplo, véase la extraña cantidad de funcionarios peruanos que asumieron sus cargos jurando por Dios y por la plata ... la patria”.




      Sin mencionar los simples “Actos fallidos de políticos”,





      que no son reflejos de honestidad sino de sinceridad (sin descaro o vergüenza), cortocircuitos de una moral contradictoria: ante tantas falsedades en una cabeza, la boca se abre como válvula de seguridad para aliviar la presión. De modo similar funcionan los intestinos.


      El candidato a presidente de Brasil Paulo Maluf dejó bien clara como ser un político exitoso al aconsejar en una clase pública: Viola, pero no mates”. Admirable si de reducir los daños se trata, insuficiente por desgracia y como siempre: como en el desconcierto de los ideales, la alcaldesa de São Paulo, Marta Suplicy añadió (si la violación es inevitable) relájate y goza” (como si lo dijera alguna “Diva” venezolana). Claro que así duele menos, y se aplica tanto a la violación física como a la intelectual: Relájate y vota, parece ser el mensaje.





      Aunque la estupidez está omnipresente en la política, otras veces asoma la simple maldad, es decir, la tendencia voluntaria hacia lo peor. Cuando así se piensa,la democracia es la mejor venganza” según palabras del político pakistaní Benazir Bhutto. Una idea muy profunda, salvo si la contextualizamos con la de su par, Zulfiqar Ali Bhutto: “Comeremos pasto, pero haremos una bomba nuclear”. ¿Seraque entienden que la democracia es un medio para la venganza (caricatura de la justicia), o para cualquier otra cosa distinta de un ideal?. La democracia no vale nada por si misma, entonces; hace falta gente idónea, que no precisamente son los que anhelan gobernar, y que no detentan ideales.


      El político suele abstraerse, pues es demasiado peso soportar el deber de cuidar a una familia concreta de millones de personas, una nación. ¿No suena riesgoso pensar rápidamente? como Joseph Stalin: “Una muerte es una tragedia. Un millón de muertes es una estadística”. Como herramienta, la democracia es útil sólo en el taller del pueblo; ningún individuo puede sin degradarla hablar por ella ni representarla: automáticamente pierde su significado. La verdadera democracia requeriría consejeros, no representantes, y una representación realista de las circunstancias.





      Lamentablemente se intenta lo opuesto continuamente y así se la desvirtúa. Cada funcionario se cree o dice ser un representante, a pesar de que la lógica susurra agonizante que el pueblo es uno solo y sin embargo hay miles de representaciones contradictorias e irreconciliables. Así lo sospechó el presidente francés Charles de Gaulle al preguntar: ¿Cómo esperan que funcione un sistema de partido único en un país con más de 246 diferentes clases de queso?” Por eso llega a triunfar únicamente la idea que mejor corrompe a las opuestas, independientemente de su validez moral y eficacia concreta. Políticos de alma o profesión deben reconocer las palabras del ministro canadiense Clarence Decatur Howe, quien para resolver un debate político exclamó: “Caballeros, todos debemos darnos cuenta de que ninguno de los dos partidos tiene el monopolio de los hijos de puta”. Dicho no por humildad, sino para mantener las reglas del juego retorcido en donde todos deben tener derecho a la ambición.





      Síntesis poética, en boca del político Deng Xiaoping: “No importa si es un gato blanco o un gato negro; siempre que pueda cazar ratones, es un buen gato”. ¿Sera que no existe tal cosa como lo políticamente correcto?, a menos que se entienda por recta la corrupción, comenzando por la corrupción del pensamiento. En política no existe la verdad más que como posibilidad útil, nunca necesaria y mucho menos como un hecho.


      La Constitución es sólo un pedazo de papel”, aseguró Joaquín Balaguer, presidiendo a la república Dominicana ("presidir" y "prisión", ambas hijas de praesidium). Su visión muestra un pensamiento nacional atrofiado, como dejó más claro otro de sus funcionarios: “El problema del dengue se resuelve si cada dominicano mata diez mosquitos diarios” José Rodríguez Soldevila, ministro de salud del país. Con la misma táctica, otro de sus presidentes, Hipólito Mejía, encontró un argumento fantástico a favor de su incompetencia: “Que la carne está muy cara? ... Coman berenjena!”. Dicha táctica se conoce en filosofía como "Lavarse las manos".


      De nuevo menciono a Cristina Fernández de Kirchner, al decir cosas como: La diabetes es una enfermedad de gente de alto poder adquisitivo porque son sedentarios y comen mucho. Claro que allí interviene otro ingrediente, además de la megalomanía, que es la ignorancia. “En química nunca pude aprenderme mas allá del "hache dos cero" del agua” y como para no se dude de quien hablaba, agregó más confiadamente “Sólo hay que tenerle temor a Dios y a mí”. Sí, a la ignorancia hay que temerle bastante.


      La política, sin embargo, puede ser una herramienta educativa increíblemente eficaz. Libre de partidismos, uno puede detectar en sus discursos públicos todo el espectro de fallas de la razón, fallas que no sólo cometen los oradores, sino a las que principalmente apelan. La oratoria política se ha convertido en el arte de las falacias y si uno aprende a identificarlas puede sacarle tanto provecho mental como a los crucigramas. Constan generalmente de argumentos incompletos que devienen en falacias. Por ejemplo, esta frase de la presidente argentina: Los docentes trabajan cuatro horas por día y tienen tres meses de vacaciones”, lo cual es cierto, como cierto es también que los desempleados trabajan cero horas diarias y tienen doce meses de vacaciones forzadas, pero sin paga.


      Cada declaración política es un crucigrama que hay que completar con desapasionado juicio. No importa cuánto se reemplacen los funcionarios ni cuánto se renueve el gobierno: lo que está corrupto es el Estado. Él es la prostitución de los derechos del pueblo.


      Estoy dispuesta a morir para que sigan escribiendo las mismas mentiras que escriben en su diario con la libertad que lo hacen siempre” posible paráfrasis de CKF del “No comparto tus ideas, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarlas” de Voltaire, que aparentemente aboga por la libertad de expresión pero en el fondo dice muy claramente “no me importa que mientan al pueblo y además no intervendré”. Las falacias son poderosas... no es extraño que el poder esté repleto de ellas. Muy astuta su exposición, pero no hay que confundir la astucia con la inteligencia.


      Sobran similares ejemplos con la cabeza del gobierno en Venezuela, mas que cómicas, penosamente lamentables:


      Pásame el telescopio para revisarme el corazón...”(¿realmente este es un presidente?); “Me quieren inocular un Veneno pero no es para envenenarme” (a la usanza magnicida de su “papi y su abuelito”); “El pajarito silbó un ratico, me dio una vuelta y se fue y yo sentí el espíritu de Hugo Chávez” (parte del imaginario mágico-religioso que quiere fortalecer y heredar); “Tenemos una generación de oro brillando por el mundo. Hoy tenemos millones y millonas de Bolívar” (el genero degenero en palabras que significan cualquier cosa); "Cristo multiplicó los penes...perdón, peces"





      Corpoven: Empresa eléctrica del Estado, en sustitución de Corpoelec”.


      ¿Cualquier ignorante en Venezuela confunde, una delegación diplomática de Portugal con la de Portuguesa ó asegura que Venezuela tiene Estados Margarita y Cumana ó conjuga el verbo PROPONER en Propinió (que me suena mas a un nuevo elemento químico) WTF?.


      ¿Piensas que la explicación más natural para estos yerros es la falta de formación del mandatario Nicolás Maduro? ¿No sera que detrás de la reiteración de las equivocaciones, este el intento por ridiculizar el conocimiento?. Mentiroso compulsivo evidente, caracteriza su proceder con disparates y errores, un humorista accidental, un daltónico geográfico (confunde la bandera de Puerto Rico con la de su segunda patria la Cubana). El chavismo como partidismo siempre ha tenido un desprecio por el conocimiento, porque lo vincula con las “élites”, una forma de conexión reprochable e insultante hacia y con lo popular. Supuestos errores al hablar, disparates que dice, palabras que cambia son estrategias para ser popular. Buscan posicionarlo. Hacerlo ‘gracioso’. Entonces la política convierte al político en un payaso, ergo estupido.


      Su padre político, el extinto y expresidente de Venezuela Hugo Chávez también se equivocaba, pese a ser sin lugar a dudas un orador de mucho más peso. Alguna vez el comandante envió saludos a todos los “Anas y Anos” y en otra aseveró que la palabra ‘adquisición’ provenía del verbo “adquerir” (en lugar de ‘adquirir’). Cosas del discurso del socialismo del siglo XXI, que realmente no vale la pena recordar, sin mas fondo que el de una anécdota.


      Políticos realmente inteligentes hubo pocos. Un caso excepcional fue Ronald Reagan, que tantas veces ilustró el poder de la síntesis, la sinceridad y la razón en un mismo enunciado como al definir la Economía desde el punto de vista gubernamental: Si se mueve, póngasele un impuesto. Si se sigue moviendo, regúlese. Y si no se mueve más, otórguesele un subsidio. Tres reglas que definen perfectamente a cualquier gobierno, todas son un medio de control. “Se supone que la política es la segunda profesión más antigua de la Tierra. He llegado a la conclusión de que guarda una gran semejanza con la primera”. Ya era de extrañar, que no saliéramos por el otro extremo...





      Las religiones suelen ser también políticas, incluso de las más eficaces para gobernar individuos, de dominarlos conforme a su todopoderosa autoridad, el Domine (Señor). Destaca una frase de Juan Pablo II, quien dijo: “La estupidez es también un don de Dios, pero uno del que no debemos abusar”. El abuso de esta sentencia, suena equivalente a ir a detener una guerra de cojines armados con colchones.


      Recordando a dos escritores españoles hablar de política, encontramos a


      Cuando alguien nos pregunta que somos en política o, anticipándose con la insolencia que pertenece al estilo de nuestro tiempo, nos adscribe a una, en vez de responder, debemos preguntar al impertinente que piensa el que es el hombre y la naturaleza y la historia, que es la sociedad y el individuo, la colectividad, el Estado, el uso, el derecho. La política se apresura a apagar las luces para que todos estos gatos resulten pardos” Jose Ortega y Gasset


      La verdad es que en Espana hay siete clases de espanoles ... si, como los siete pecados capitales. A saber:

      1) Los que no saben;

      2) los que no quieren saber;
      3) los que odian el saber;
      4) los que sufren por no saber;
      5) los que aparentan que saben;
      6) los que triunfan sin saber, y
      7) los que viven gracias a que los demás no saben.

      Estos últimos se llaman a sí mismos “políticos” y a
      veces hasta “intelectuales”. Pío Baroja



      En fin, la política es ese tema del que siempre se habla en broma, incluso cuando se toma en serio. Tristemente nos damos cuenta de ello, cuando nos deslindamos de pasiones. Es típica la critica del gobernado-gobernante en reciproco, pues no existe tal cosa como políticamente correcto, pues siempre existe una contradicción, no puede suceder que todos queden satisfecho, en esencia la política es una forma de convenir, como satisfacer los intereses particulares a costa de los de otros.





      Última edición por Ali Fernández; 23/10/2013 a las 14:00 Razón: Arreglo de enlaces de video y otros "horrores"



    2. #2
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      Re: Politicamente Incorrecto = Estupidadamente Correcto

      Largo pero valio la pena leer cada linea (ya se me olvido lo que lei, asi que lo releere varias veces para carcajearme con la mayoria)

    3. #3
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      Re: Politicamente Incorrecto = Estupidadamente Correcto

      ¡Vergación! Magistral Ali, esta vaina es material para un documental, me lo lei todo como aquellos buenos libros que te hacen perder la percepción de tiempo - espacio, y ni una te pica para no distraerte. Aquí hay material para un documental. Adherido y debería ir en la portada del foro.

    4. #4
      Ultra Usuario Avatar de Proxeneta
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      Re: Politicamente Incorrecto = Estupidadamente Correcto

      Para Aristóteles la política se basa en la ética, la probidad, la democracia, la distribución de poderes todo en beneficio de la ciudadanía; pero lamentablemente nuestros políticos son caimanes de la misma letrina con aliento a metano que con una chispa explotan todas sus mentiras, engaños y una falsa promesa que nunca cumplen al considerarnos héticos mentales; mejor me salgo del cajón de bateo, ya saben por donde voy y mejor lo tomamos con humor que es una forma de pensar y como decía Aquiles Nazoa: “sin que el que piense se de cuenta que esta pensando”.
      Muy bueno el último video, ahora las cadenas tendrán más audiencia.

      Excelente post Sir Ali.
      EL FANTASMA DE REY KING

    5. #5
      Ultra Miembro Avatar de erniche bertolucci
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      Re: Politicamente Incorrecto = Estupidadamente Correcto

      Sabias palabras pibe... sabias palabras...